
El camino de baldosas amarillas
Manuel Cantón se define a sí mismo como “cabezón”. O dicho de otra forma, de convicciones fuertes. Confiesa como su día no puede empezar sin una ducha y un café, porque sino “no es persona”. Aunque nació en Coria del Río, su identidad está anclada a Gelves, el pueblo al que se mudo con 8 años. Aquí, Cantón descubrió que la política no era algo lejano, sino el resultado de cuidar lo que te importa, entre amigos que son familia y trabajadores municipales que le eran su inspiración para hacer “su propio camino de baldosas amarillas”. Fuera de sus ocupaciones, se refugia en cosas sencillas: la compañía de su novio, el cariño de sus gatos… “Y un buen puchero andaluz, que siempre me alegra el día”, admite, mostrando como incluso la política se sienta a la mesa.
Su llegada a la política no fue pensada desde un despacho. “Llegué por casualidad, e incluso por necesidad, eso tenlo tú claro”. La enfermedad de su padre fue el punto de inflexión que lo sacó de la comodidad de simple espectador. Al vivir en primera persona las carencias del sistema sanitario, Cantón comprendió que lo público es lo que nos mantiene con vida: “Cuando la sanidad falla, no falla una estadística, falla la vida de la gente a la que quieres”. Para él, militar en Alianza Andaluza es una forma de honrar esa memoria. Y de convertir el dolor en organización, protesta y lucha.
“Entendí que mi historia no era solo mía, que era una historia compartida, que formaba parte de un problema colectivo y que la única forma honesta de honrar la memoria de mi padre era pelear para que nadie más tenga que vivir lo que vivimos nosotros”
Cuando se le pregunta por sus modelos a seguir, no duda en decir a Blas Infante por su entrega y por su forma “de defender que la política tiene que basarse en principios y no en intereses”, explica. Esa determinación es la que aplica a su vida, definiéndose a sí mismo como una persona cabezona. Es esta determinación lo que le permitió compaginar sus estudios con empleos precarios en la hostelería. Y es que lo que él usa como calificativo negativo, podría ser mejor llamado como una persona con fuerte convicción. Porque él sabe que estos esfuerzos contracorriente tenian explicaciones estructurales: “Esa historia, que es la mía, es también la de miles de jóvenes andaluces y andaluzas atrapados en salarios de mierda, alquileres imposibles y un mercado laboral que les empuja a aceptar lo que sea.”
Como candidato a liderar las juventudes de su formación, Cantón sabe lo que es contar con la autoridad para hablar de los problemas de los jovenes sin tener que leer un manual. Le indigna que el derecho a la vivienda se haya convertido en la pesadilla de sus iguales. "Es una barbaridad que un joven tenga que dedicar el 70% de su sueldo a pagar un alquiler".
Por ello propone reforzar y simplificar las ayudas al alquiler joven, siguiendo la línea del bono de 250 euros mensuales, pero garantizando que lleguen a tiempo y se coordinen con ayudas autonómicas que puedan llegar a cubrir entre el 40 y el 50% del alquiler. Así como complementar estas ayudas con programas específicos para estudiantes y trabajadores en situación de precariedad, con prioridad en las grandes ciudades universitarias donde los alquileres están más disparados. “Aquí hablamos de una política muy clara", explica, “el sector público asume su responsabilidad y no deja solo a la gente joven ante un mercado desbocado”.
Pero su mayor batalla es la emigración forzada. Se indigna sacando a colacion cifras como la de 6.500 jovenes de entre 16 y 35 años que abandonan Andalucía cada año. Explica que Alianza Andalucía propone líneas muy claras: un empleo digno y estable, incentivos a empresas que creen empleo cualificado y contratos estables para menores de 35 años, condicionando ayudas públicas y “que no se base todo en temporalidad y salarios de miseria”
“Yo quiero que Andalucía sea una tierra donde puedas quedarte, formarte, transformar tu realidad aquí”, afirma. Y para Cantón, eso significa defender la Andalucía pública con uñas y dientes. Y desde Alianza Andaluza, él lo tiene claro: “Cuando decimos que Andalucía tiene solución, no hablamos de un milagro, hablamos de un proyecto que se toma en serio los problemas de base de la juventud andaluza”
“Yo quiero que un chaval de Sevilla, de Cádiz o de Huelva o de Jaén pueda decir, me quedo no por resignación, sino porque aquí tiene una oportunidad de futuro”
Manuel Cantón no tiene pelos en la lengua. Es crítico con el gobierno actual de la Junta, a los que acusa de usar la identidad andaluza como un disfraz. Defiende a capa y espada la idea de que la identidad andaluza no es un decorado electoral, sino “la lucha diaria de la gente trabajadora por vivir con dignidad en su tierra”. "A Juanma Moreno le diría que deje de usar nuestra bandera para tapar los recortes. Andalucía no se defiende con fotos, se defiende con hospitales públicos", concluye.
Si mira al futuro, a diez años vista, Cantón no se imagina ocupando un sillón por ambición personal, sino por cada facultad y cada barrio andaluz. Aspira a que Alianza Andaluza sea la que demuestre que “Andalucía tiene solución”. Su sueño es sencillo y ambicioso al mismo tiempo: “Quiero que seamos la generación que decidió no hacer las maletas y que, por fin, empezó a cambiarlo todo", concluye con la determinación de quien sabe que, por muy largo que sea el camino de baldosas amarillas, ya ha dado el primer paso.
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